Si esta bien, de acuerdo, sé que merezco sus regaños y llamadas de atención por tenerlos bastante pero bastante abandonados por un buen lapso de tiempo, pero ya estoy aquí de nuevo reportándome a la base, firmes y a la orden y les traigo el parte de novedades después de echarme un buen rondín por el municipio chiguilinero por excelencia, Coquimatlán, Colima.
Pues resultase ser queeeeeee, el 3 de mayo de 2024, el Síndico Municipal del H. Ayuntamiento de Coquimatlán, Martín Rosales Parra, denunció ante la Fiscalía Especializada en el Combate a la Corrupción del Estado de Colima, a la alcaldesa Leonor Alcaraz Manzo y a quien fungiera como tesorera municipal en su administración, María Guadalupe Adame Gutiérrez, por los delitos de peculado, cohecho y abuso de autoridad contemplados en los artículos 237, 238 y 234 del Código Penal del Estado de Colima, sin que a la fecha el titular de la misma ,Mario Ochoa García, haya procedido al respecto con la celeridad mostrada en otros casos de franca persecución política ordenada por su jefa.
Los actos de corrupción que la Contraloría Interna del Municipio de Coquimatlán le acreditó a Doña Leonor se refieren al desvío de recursos económicos del Fondo de Aportaciones para la Infraestructura Social Municipal (FAISMUN)l, sin justificación ni autorización algunas, mucho menos expedientes y archivos que lo justifiquen. Son ocho millones de pesos los que andan bailando.
El jueves 6 de junio de 2024, la Directora del DIF Municipal, Blanco Estela Arvizu Muñiz, presentó denuncia ante la misma Fiscalía Especializada en el Combate a la Corrupción del Estado de Colima, en contra de la presidente del DIF Municipal Karen Deníz Alcaraz, hija de Doña Leonor, por no haber pagado en tiempo los impuestos sobre la renta retenidos, ni enterado las cuotas al Instituto de Pensiones del Estado de Colima ni rendido cuentas claras de la subsidiada cenaduría que como presidente del DIF Municipal operó en las tradicionales fiestas anuales de 2022, 2023 y 2024, como si fuera negocio propio.
Las denuncias de corrupción familiar en comento deben impedirles a las involucradas, madre e hija, retomar como pretenden, sus cargos en la administración municipal chigüilenera porque viciarían los procesos enderezados en su contra. Lo menos que debe hacer a la voz de ya el Fiscal Ochoa García, es procurar medidas precautorias para impedir que, en tanto no resuelva en definitiva al respecto, ambas damas se acerquen a la presidencia municipal de Coquimatlán a menos de 500 metros de distancia.
Si de verdad Leonor y Karen creen que la que nada debe nada teme, y que para lo limpio no se necesita jabón, como predica su líder moral Andrés Manuel López Obrador, y son fieles observantes de la triple prohibición a mentir, robar y traicionar, deben atender como es debido las acusaciones enderezadas en su contra por funcionarios municipales de su propio partido, en lugar de pretender escudarse en sus cargos de los que han abusado como si fueran su patrimonio familiar.
Pues que Dios la agarre confesada a Doña Leonor Alcaraz y le rece mucho a San Pedro, santo patrono de los coquimatlnses para que no se la apliquen y se la hagan efectiva con todos estos lastres y pues como dice la canción que interpreta el grupo los Tigrillos. “Caramba Doña Leonor como se la nota”, la ambición, el perjuicio y lo gandalla. Caramba Doña Leonor, hay Doña Leonor. Pásela bien.

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