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Socializando Datos Balvanero Balderrama García En el Tiempo de la Inteligencia Artificial

balvanero@gmail.com / @Balvanero.B

Desde hace tiempo se ha vuelto cotidiano un neologismo goglear (la RAE indica guglear, pero creo que pocos lo atienden y entienden de esa forma). Es común, entonces, hacer alguna consulta en Google para obtener una respuesta rápida: un significado, domicilio.
Hace poco me di cuenta de que se ha incorporado a este servicio algo más: opciones que sugieren profundizar en lo solicitado, por más sencillo que esto haya sido.
La mayoría no la pedimos, pero está ahí. Me refiero a la IA, la famosa inteligencia artificial. Se instala en las computadoras, en los servicios de mensajería, en los teléfonos —ya de por sí inteligentes—, en los dispositivos electrónicos es una realidad.
Pero no es sólo esa presencia, sino su uso. Es un asistente en la academia —en ocasiones protagonista—, en el área de salud, economía, hasta hay los denominados gobiernos inteligentes.
En fin, es tal su presencia que las preguntas surgen necesariamente. ¿Lo que vemos es lo que es? ¿Es tan sencillo y natural de usar? ¿No tiene mayores implicaciones generar fotografías con alguna modificación, por ejemplo?
Pues resulta que sí hay implicaciones. Se habla de sesgos, invisibilidades, prejuicios, extractivismo, uso de datos personales, trabajo precarizado.
Recientemente el Papa León XIV, la Iglesia Católica, publicó la encíclica Magnifica Humanitas, con un subtítulo muy sugerente: sobre la custodia de la persona en el tiempo de la inteligencia artificial.
La revisé para un conversatorio organizado por el Centro Universitario de Investigaciones Sociales, el famoso CUIS, y al cual tuve la fortuna de ser invitado. Era uno de los temas a dialogar, por ello la leí someramente en internet y ahora tengo la edición impresa en mi escritorio.
No es una reseña de la encíclica MH. Sólo unos apuntes. Llama la atención que sea la Iglesia, considerada monolítica, pétrea en su doctrina y una institución milenaria la que se tome este asunto tan en serio que sea la primera encíclica del nuevo Papa. No es raro.
Este documento se engarza con lo que se denomina Doctrina Social de la Iglesia (DSI) y que surge en 1891 —hace 135 años— con la encíclica de León XIII y que tiene un nombre sugerente y atemporal: Rerum Novarum, de las nuevas cosas.
Magnifica humanitas, dice entre otras cosas que la IA no es neutral (moralmente neutral) —nada lo es—; precisa que “no es neutral, porque toma el rostro de quien la concibe, la financia, la regula, la utiliza” (párr. 9). El uso de la IA puede profundizar desigualdades, llama la atención sobre la necesidad de transparentar el proceso y la posibilidad de discutir el código ético.
A nivel global, también los países con influencia política y económica están discutiendo y tomando acciones para generar sus propios sistemas de IA y no depender de quiénes en este momento domina tecnológicamente.
Hay que cuestionarnos sobre las implicaciones de la IA. Más que en pensar en si usarla o no, creo que el diálogo reflexivo iría más bien sobre un uso crítico, ético y responsable.

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