No entiendo por qué tanto teatro por parte del enanín del secretario general de Trabajadores al Servicio del Gobierno del Estado (STSGE), Martín Flores Castañeda, pues generalmente en el presupuesto de Egresos del Gobierno del Estado se contempla el incremento salarial que se autorizará a la burocracia, con el acuerdo de las dos partes involucradas (patrón-trabajador), tomando en cuenta la inflación. Así, si la inflación se contempla en un 7 por ciento, ese 7 por ciento es el que debe fijarse al ser aprobado el presupuesto de ese año fiscal.

Si bien el presupuesto se elabora pocos meses antes de que se termine el año, un experto en economía puede hacer el cálculo de la inflación del siguiente, de tal suerte que el estira y afloja entre el patrón (el Gobierno del Estado) y el trabajador (sindicato) es parte de la parafernalia. Al final, si se trata de un patrón consciente, pero el presupuesto no es lo generoso que se quisiera, se debe negociar un punto intermedio; o sea, si la inflación es de 7 por ciento, el salario por lo menos debe quedar en un 4.5 por ciento, es decir, siempre más favorable para el empleado que para el jefe.

La propuesta de la Gobernadora Altozano, sin embargo, es de un mísero 3 por ciento, pues ya en el poder se olvidó por completo de sus ideales de izquierda: esos en los que los izquierdosos –como se define ella— hasta daban la vida por la clase obrera que va al paraíso. Los papeles, ciertamente, se han invertido ahora: son los burócratas los que piden un aumento salarial justo, pero la patrona, que es de izquierda, se opone a ello.

De hecho, es chantajista: si concede más del 3 por ciento que ofrece, no les cubrirá el pago de otro tipo de prestaciones que están pendientes y que se encuentran condicionadas al incremento salarial final. Así, acorde con la cercana temporada de la Semana Santa, el enanín de Martín Flores, en su papel de Poncio Pilatos, pretende lavarse las manos y dejar la decisión del aumento salarial a sus representados, que obviamente no van a estar de acuerdo con el 3 por ciento propuesto por Indira Vizcaíno Silva, aunque habrá también los que cedan al chantaje porque las prestaciones que se les adeudan desde hace meses podrían continuar sin llegar por tiempo indefinido, muy propio en una administración en la que la frivolidad y a irresponsabilidad es el sello de la casa cuatrotera.

Como argumento impecable, el enanín líder sindical se ampara en la Ley Federal del Trabajo, aprobada en el 2019, donde se contempla la consulta, por voto libre y secreto, para decidir con los trabajadores sobre los temas laborales; sin embargo, más allá de un sospechoso apego a la legalidad, Martín Flores busca deslindarse de toda responsabilidad frente al indirato, que seguramente conoce todas sus corruptelas como dirigente del STSGE y como político que ha transitado por varios partidos en los que ha siempre ha resultado beneficiado, ya sea en el PRI, en el PAN y en el Movimiento Ciudadano (MC).

La posición entreguista del enanín de Martín Flores contrasta, por cierto, con la de sus colegas dirigentes sindicales de los municipios de Colima y Tecomán, Héctor Arturo León Álam y Audelino Flores Jurado, respectivamente, que rechazan el incremento salarial del 3 por ciento, pues generalmente el que se aprueba en el Gobierno del Estado es el que sirve como base en los 10 Ayuntamientos, lo cual no resulta conveniente en estos momentos para sus representados.

En todo caso, las negociaciones que se den con los alcaldes puede arrojar un incremento salarial diferente, pues el estatal se toma como base, mas no es definitivo. Como quiera que sea, ya se ve que al enanín líder sindical de los burócratas estatales lo tienen bien cogido de los tanates y, por tanto, ni gestos hace. Por lo pronto, el 7 de abril próximo, después de las 4 de la tarde, 3 mil 340 integrantes del STSGE participarán en la consulta para decidir su próximo incremento salarial del presente año.

La base es la que decidirá su aprueba o no el 3 por ciento que ofrece el indirato. Mientras tanto, el enanín de Martín Flores no pasará, en su calidad de dirigente sindical, de ser un cero a la izquierda.

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