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Esta semana, en un espacio académico, estuvimos reflexionando en torno a varios temas que trascienden —como espero que lo hagan todos los temas en los contextos educativos— el aula, por su pertinencia.
Uno de estos temas gira en torno al concepto propuesto por el antropólogo francés Marc Augé: los no lugares.
Estos espacios, señala el autor, son de tránsito; están desprovistos de memoria y significado, y carecen de vínculos que favorezcan las relaciones sociales. Se enuncian como ejemplos los aeropuertos, los famosos “malls” o centros comerciales. También, siguiendo esta lógica, la virtualidad propicia espacios con estas características, que se distinguen por conexiones efímeras, múltiples perfiles y ausencia de arraigo territorial.
Asimismo, podríamos señalar cómo algunos lugares, en otros tiempos cargados de memoria y sentido, con fuerte arraigo cultural, han ido transitando hacia esta caracterización: los jardines principales, los centros históricos de las ciudades o algunos sitios señalados como “peligrosos”, que se convierten en espacios de cruce necesario, sin que se establezca contacto.
La escasa o nula vinculación con los demás es una característica de estos no lugares: no se socializa, y ello por diversos motivos. Algunos de ellos pueden analizarse desde la mirada sociológica propuesta por Zygmunt Bauman en su concepto de modernidad líquida. Por ejemplo, la prisa por llegar a un destino. Relacionado con internet y la hiperconectividad, encontramos la cultura de la multitarea (multitasking) urbana —atender redes sociales, correos electrónicos o ver videos, entre otras actividades— mientras se transita por la ciudad.
A lo anterior podemos añadir un elemento que influye fuertemente en la vivencia —o ausencia— de los espacios públicos: la percepción de inseguridad y su impacto en las actividades cotidianas de la población. Los datos de la ENSU, elaborada por el INEGI y dados a conocer recientemente, indican que en la ciudad capital del estado de Colima esta percepción pasó de 73.8 % en septiembre a 78.9 % en diciembre de 2025; en Manzanillo se reportaron 61.1 % y 66.1 % en el mismo periodo.
Estos son los contextos que nos competen. Y podemos hacernos algunas preguntas: ¿cómo transitamos por la ciudad? ¿La sentimos propia, segura, accesible?