España es campeona del mundo. En una final épica, llena de tensión, polémica y talento, la selección dirigida por Luis de la Fuente doblegó a Argentina en el tiempo extra gracias a un golazo de Ferran Torres, que selló el 1-0 definitivo y devolvió a la Roja a la cima del fútbol mundial.

El partido, disputado a todo o nada en el Estadio NY/NJ, mantuvo a los más de 80 mil espectadores y a millones de televidentes al borde del asiento durante 120 minutos. El marcador no se movió en el tiempo reglamentario, con un primer tiempo de pocas emociones y una segunda mitad donde el dominio español fue constante, pero se topó una y otra vez con la figura del arquero argentino, Emiliano ‘Dibu’ Martínez.

UN SEGUNDO TIEMPO DE IDA Y VUELTA

Argentina, que vio cómo Enzo Fernández era expulsado cerca del final del segundo tiempo, se replegó y aguantó el vendaval ofensivo español. España lo intentó por todos los frentes: Lamine Yamal estrelló un tiro libre en una atajada memorable de Dibu Martínez en el minuto 90, y Nico Williams vio cómo el árbitro le anulaba un gol por una polémica falta en ataque.

El marcador seguía 0-0 y el partido se fue a la prórroga con Argentina jugando con un hombre menos.

LA PRÓRROGA Y LA GLORIA DE FERRAN

En el primer tiempo suplementario, España asedió el arco albiceleste. Mikel Merino perdonó un gol increíble a los 20 minutos del tiempo extra, pero el empuje de la Roja era imparable.

Fue al inicio del segundo tiempo extra cuando llegó el momento mágico. Un balón vivo en el área argentina cayó a los pies de Ferran Torres, que no dudó y remató con potencia para batir a un Dibu Martínez que, esta vez, no pudo hacer nada. El gol fue un balde de agua fría para Argentina, que intentó reaccionar sin éxito.

Minutos después, Ferran Torres volvió a celebrar, pero el gol fue anulado por fuera de lugar. La alegría se contuvo, pero el marcador ya era inamovible.

UN FINAL CON POLÉMICA Y TENSIONES

El partido no estuvo exento de tensión. Además de la expulsión de Enzo Fernández, hubo varias jugadas calientes, incluyendo un codazo de Paredes sobre Rodri que encendió los ánimos, y tarjetas amarillas para Mac Allister y Lisandro Martínez, quien se retiró lesionado en el primer tiempo.

España, pese a los nervios iniciales y algunos errores defensivos, demostró un fútbol superior, manejando los tiempos y el “tiki-taka” para desesperar a una Argentina que, con un jugador menos, no pudo sostener su plan de contragolpe.

EL SHOW Y LA CITA CON LA HISTORIA

El espectáculo de medio tiempo, que contó con actuaciones de Madonna, BTS, Justin Bieber, Shakira y Coldplay, marcó un hito, pero el verdadero show fue en el césped. España, que ya había sido campeona en 2010, suma así su segunda estrella, mientras que Argentina, campeona en 2022, se queda con la miel en los labios.

Con esta victoria, España no solo se consagra en el centenario del primer Mundial, sino que también proyecta su poderío de cara al Mundial 2030, que coorganizará junto a Portugal, Marruecos y las sudamericanas Argentina, Uruguay y Paraguay.

*Con información de Nación.