Es indiscutible que a diario escuchamos a nuestros compañeros de trabajo, amigos, familiares, pareja decir: “Me siento estresada porque no puedo acabar mi tarea”, “Me duele el cuello porque trabajé mucho”, “Estoy inflamado porque no desayuné”, “Necesito un café, anoche no pude dormir” y los ejemplos pueden ser variantes e infinitos, pero todos nos llevan a una sintomatología de la sociedad actual, la cual tiene un ritmo de trabajo agotador, largas distancias para llegar a nuestros lugares de destino, una hiperconectividad, hábitos poco saludables, problemas para relacionarnos, precariedad en los salarios, etc.

Todas estas problemáticas son tan cotidianas y habituales que todos somos capaces de saber que estamos estresados. El Gobierno Federal (2025), en su publicación “El estrés y tu salud”, nos introduce al tema de manera sencilla: “Si te mareas con frecuencia, tienes problemas para dormir, te sientes cansado todo el tiempo, tienes dolores de cabeza, sufres sobrepeso por comer más de lo normal, estás irritable, tienes tensión muscular o te sientes abrumado, puedes estar sufriendo de estrés”.

Para entender mejor los síntomas del estrés, Regueiro (2025) los cataloga en cuatro indicadores: físicos, cognitivos, emocionales y conductuales:

Tenemos como indicadores físicos: dolores de cabeza, tensión corporal (especialmente en la cara), diarrea, estreñimiento, gastritis, colitis, náuseas y mareos, dolor de pecho, palpitaciones rápidas, pérdida o disminución del deseo sexual, frecuentes enfermedades respiratorias y dificultad para respirar o respiración rápida.

Pero si también experimentas pérdida de memoria, incapacidad para concentrarte, juicio pobre, ver solo lo negativo, pensamientos ansiosos y apresurados, preocupación constante, estos son síntomas cognitivos que también pueden estar relacionados con el estrés.

Además, si sientes cambios de humor, irritabilidad, agitación, incapacidad para relajarte, sensación de soledad y aislamiento, depresión e infelicidad general, estos son síntomas emocionales que pueden ser indicadores de estrés.

Finalmente, si tienes hábitos como comer demasiado o demasiado poco, dormir más o menos de lo habitual, aislarte del grupo social, procrastinar o ser negligente con responsabilidades, usar drogas, cigarros o alcohol para relajarte, o si presentas hábitos nerviosos como tics o morderte las uñas, estos son síntomas conductuales que también pueden estar relacionados con el estrés.

Les pregunté a 10 personas qué les estresa, y al no ser mi escrito un artículo científico, más bien informativo, me voy a reservar el nombre de las personas encuestadas. Este ejercicio solo fue para dar una idea de los principales factores que generan estrés en la vida diaria.

La mayoría de las personas mencionaron que los problemas económicos son el principal factor que les genera estrés. Esto incluye la preocupación por las deudas, el pago de servicios, la renta, la despensa, el transporte y las colegiaturas.

Otro factor que se mencionó con frecuencia fue la salud y la familia. Esto incluye la preocupación por la salud de los seres queridos y cómo hacer frente a los gastos médicos si se enferman, ya que las instituciones de salud pública como el IMSS o el ISSSTE tienen una calidad deficiente.

El trabajo y las responsabilidades laborales también fueron mencionados como un factor que genera estrés. Esto incluye los bajos salarios, no trabajar para lo que estudiaste, la sobrecarga de trabajo, mal ambiente laboral, escasez de empleos, largas distancias y falta de transporte público adecuado.

En general, se puede inferir que los factores que generan estrés en la vida diaria están relacionados con la economía, la salud y el trabajo.

En conclusión, el estrés no es solo una enfermedad individual, sino también un síntoma de una sociedad que está enferma, producto de una estructura social que perpetúa la desigualdad y la explotación. La sociedad capitalista, basada en la acumulación de riqueza y el poder, genera una cultura de competitividad e individualismo que nos lleva a priorizar la productividad y el consumo sobre la salud y el bienestar.

Para reducir el estrés y mejorar la calidad de vida, es necesario implementar cambios profundos en nuestra sociedad, como la reducción de la desigualdad económica, la promoción de la justicia social y la igualdad de oportunidades.

Es fundamental expresar que el capitalismo es un sistema de muerte y no de vida, que busca romper nuestro instinto primario de ser seres sociales y que siempre hemos vivido en comunidad. Este sistema busca provocar el individualismo a través de la cultura, la política, la economía y la tecnología. Es necesario que cambiemos el sistema, a partir de organizarnos y problematizarlo. Que priorice la vida, la salud y el bienestar sobre la productividad y el consumo. Solo así podremos crear una sociedad más justa y equitativa, donde el estrés sea una excepción y no la regla.

Referencias:

Gobierno Federal. (2025, 12 de febrero). El estrés y tu salud.

Regueiro, A. M. (2025, 12 de febrero). Conceptos básicos: ¿Qué es el estrés y cómo nos afecta? Servicio de Atención Psicológica de la Universidad de Málaga.

Nota de autoría:

Eduardo Bravo, licenciado en Administración Pública y Ciencias Políticas por la Universidad de Colima. Columnista independiente en diferentes medios de comunicación. Y autor de la columna “El susurro del barrio”.

Como citar:

Bravo, E. (22 de febrero de 2025). Estrés: la pandemia del siglo XXI. Tribuna Comunista, 624, Ideas y Debate Revolucionario.