Cuando empezó este ciclo escolar 2022-2023 algunas madres de familia y algunos directivos y maestros de escuelas secundarias externaron en diferentes plataformas e incluso de manera presencial con carteles afuera de sus respectivas escuelas, la desesperación que tenían porque sus hijos no estaban recibiendo todas las clases que deberían estar recibiendo. 

Es decir, sus hijos tenían horas “libres” porque no había maestros para que les dieran clases. Fueron recibidos aquí y allá, les dieron esperanzas, quizá explicaciones también, pero no respuestas ni resultados y para muestra la manifestación de esta semana en una secundaria en el municipio de Tecomán donde siguen pidiendo, 5 meses después, que les manden maestros para que sus hijos tengan la jornada completa y no se encuentren en desventaja ante otros estudiantes del mismo nivel que sí ven sus derechos cumplidos.

No es solo en esa secundaria donde faltan maestros pues el maestro José Jaime Núñez Murguía, líder sindical de la Sección 6 del SNTE, declaró que hacen falta maestros en escuelas secundarias técnicas y generales de Colima para cubrir alrededor de 320 horas, considerando importante que se busque un recurso para cubrir esos espacios.

Esta situación es en sí contradictoria porque para todos es sabido la gran cantidad de maestros que no tienen trabajo en nuestro Estado. Cada año egresan de la prestigiada Normal de Colima generaciones completas llenas de ilusiones y conocimientos, listos para ejercer su profesión, además de los que egresan también de la Universidad de Colima y de la UPN y de las otras tantas instituciones particulares formadoras de maestros. Es ante estas problemáticas que se comprueba que el centralismo y la burocratización de instituciones más que agilizar y ayudar, obstruyen y limitan mejores soluciones. El centralismo, esto es, el que todo se ordene y resuelva por indicaciones desde el poder central en la ciudad de México (iba a ser desde Puebla porque López Obrador prometió que iba a descentralizar las dependencias federales, pero eso tampoco se ha cumplido) es un gran fracaso porque no dejan resolver a las entidades federativas ni a las escuelas tampoco. Es tanto el centralismo que seguimos con la costumbre de implorar para que titulares de las dependencias federales nos visiten y nos hagan el favor de resolver o hacer como que resuelven lo que nosotros, sin su protagonismo, tendríamos que poder hacer, para ejemplo la visita de Leticia Ramírez Amaya, titular de la Secretaría de Educación Pública que ahora visita nuestro Estado. 

Colima necesita maestros para que trabajen en las escuelas secundarias, pero a nivel nacional además del centralismo y los candados que esto implica, existe la USICAMM (Unidad del Sistema para la Carrera de las Maestras y los Maestros) que regula, entre otras cosas, el ingreso al sistema laboral docente. Esta dependencia es, a decir verdad, una gigante roca porosa y amorfa, nada consistente y plantada ahí en medio del camino como obstáculo para resolver situaciones urgentes de primera necesidad como la que estamos viviendo en Colima.

Esta es una problemática mayor que está sobrepasando las buenas intenciones de los que están al frente de la SE (Secretaría de Educación) en Colima, aunque no dudo que ellos mismos quisieran que todas las escuelas tuvieran ya sus plantillas completas porque saben que los niños y adolescentes tienen el derecho a que las acciones del Estado velen por su bienestar porque mientras no tengan maestros se está atentando contra ellos. 

En el discurso que se maneja en la educación básica se ha hablado mucho de la autonomía escolar y en dejar a las escuelas ejercer decisiones que beneficien directamente a su comunidad escolar, pero del dicho al hecho no hay presupuesto, ni ejercicio real, esto sería real cuando la escuela pueda resolver estas grandes deficiencias como pasa en países como Nueva Zelanda donde cada escuela contrata a su propio personal y es ahí en la escuela donde se toman las decisiones  y se agilizan resoluciones, por tanto, nunca faltan maestros porque además de sus maestros titulares existe un banco de maestros suplentes disponibles para suplir las ausencias porque los alumnos de educación básica no deben, por ninguna circunstancia, carecer de maestros por su propio bien y el de la sociedad en general. 

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