Este domingo se realiza la gran consulta de revocación de mandato presidencial, finalmente podremos ver si la participación ciudadana es abrumadora o si sucede como en la consulta popular y la línea para comprar tortillas tenga más personas que la de las casillas, pero dejando las bromas atrás creo que la ciudadanía en general por fin tendrá un respiro breve de toda la lucha política, al menos hasta que se inicie de lleno la discusión de la propuesta de reforma electoral que plantea el presidente para así poder derrotar a su mayor archirrival, o sea cualquier instituto autónomo encargado de los procesos electorales.

Es bastante perjudicial que en un país la presidencia y la mayoría del poder legislativo aprovechen cualquier oportunidad para intentar desacreditar a los órganos autónomos, sobre todo al encargado de llevar el arbitraje de los procesos electorales, en especial si consideramos que en ese país dicho proceso es la mayor expresión de democracia y participación al no tener las facilidades de una democracia participativa plena. En México apenas estamos llevando a cabo ejercicios para tener democracia participativa institucionalizada y hay que decir que uno de esos ya fue un rotundo fracaso principalmente por haberlo impulsado desde la cúpula política en lugar de que haya nacido orgánicamente en las bases ciudadanas.

Estos combates suscitados entre la alta cúpula de MORENA y los consejeros del INE Ciro Murayama y Lorenzo Córdoba han claramente tenido en mira debilitar a esta última institución, desde los reclamos presidenciales para bajarse el salario hasta sus acusaciones de imparcialidad han sido fuertes embestidas llevadas a cabo por el presidente López Obrador, pero no crean que planeo hacer una campaña sucia en contra del presidente, es también cierto que el hecho de que los consejeros del Instituto Nacional Electoral ganen más que el jefe del ejecutivo es algo sumamente indignante ya que estos no tienen la misma carga laboral que nuestro jefe de Estado. También los integrantes del consejo antes mencionados han emitido opiniones fuertemente cargadas en contra de la presidencia y otros actores importantes morenistas cuando su papel debería ser el de un moderador totalmente imparcial y la defensa de su institución debe ser por el camino constitucional más que por el de los derrotes.

El comportamiento de ambas partes deja mucho que desear, sin embargo no podemos dejar de reconocer que las actividades que ha venido manejando el INE han sido correctas en especial durante este ejercicio de revocación, sí, es verdad que el poder judicial ha corregido en distintas ocasiones al instituto pero igualmente a la presidencia y esta continua empestillada en violar tajantemente la constitución como lo intento con el famoso decretazo interpretativo así como con los horrorosos actos claros de proselitismo que han realizado altos mandos militares, la jefa de gobierno junto con distintos gobernadores guindas y uno de los más recientes y que nos recuerda a los momentos más obscuros del priato en donde el secretario de gobernación haciendo uso de su cargo, de recursos del Estado y con una soberbia mayor que la de Manolo Martínez en los ruedos, promocionó al presidente para la consulta de revocación.

 Las democracias así como se alzan se derrumban, los ejercicios como la consulta y la revocación de poco servirán si a nivel institucional los principales actores políticos siguen con el afán de evitar a toda costa llevar a cabo un proceso ordenado. Por último invito a la ciudadanía a hacer lo que mejor le parezca este diez de abril, si decide votar o no la decisión es de ellos siempre que lo hagan con conciencia y a sabiendas de lo que implica cada forma de actuar, lo que premeditadamente realicen no los hará peores ciudadanos siempre y cuando sea como lo marca la participación política, de forma autónoma.

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