El video me llegó a mi whatsapp más de cincuenta veces. Era el de dos hombres recién asesinados afuera de una escuela en la colonia La Albarrada. Yacían de bruces, todavía con un hilo de sangre saliéndoles de la cabeza y extendiéndose por el suelo de concreto. Uno vestía camisa de rayas roja y el otro un chaleco azul marino. Una imagen aterrorizante como todas las que se han venido sucediendo a lo largo de estas semanas de violencia desatada e imparable, pese a la fuerte presencia de elementos de la Sedena, la Guardia Nacional y la Marina.

Un día antes habían sido asesinadas ocho personas, sólo en la capital colimense y en Villa de Álvarez, entre ellas una pareja afuera de una popular cenaduría de la Villa. A todo esto se agregan secuestros, privaciones ilegales de la libertad, jóvenes desaparecidos y a los días encontrados muertos.

Casas incendiadas, como parece que toda Colima lo está también, pues ocupa el segundo lugar nacional en homicidios dolosos pero el primero en delitos en general. En medio de este escenario se tendrá la visita del presidente López Obrador, cuya presencia se percibirá como una forma de demostrar preocupación sobre lo que está sucediendo en la entidad.

¿Qué más se esperaría del presidente López Obrador? Sin duda, más que cualquier otra cosa, que deje la certeza de que la inseguridad en Colima no es sólo una prioridad de su gobierno sino que también no se aplace la paz en nuestra entidad, para lo cual se tendrán que hacer cambios importantes en la estrategia de seguridad que se está implementando y que, lo vemos claramente, no está funcionando, tanto así que se está convocando a una marcha en contra de la violencia para este próximo domingo, la cual partirá del jardín principal de la Villa al Jardín Libertad de Colima. Dado que, como nunca antes, el miedo en la población es palpable y la violencia es una espiral que parece no tener fin, el presidente López Obrador tendrá que generar un discurso que brinde certeza y credibilidad a los colimenses, y cuyos resultados se vean palpables a los pocos días después de su visita, pues Colima se encuentra en un estado de emergencia que no puede ser postergado más.

Por otro lado, la propia gobernadora Indira Vizcaíno, ante el palpable apoyo que el gobierno federal le está brindando en materia de seguridad, tendrá que revisar nuevamente su estrategia de combate a este flagelo para que su implementación sea efectiva y pronta, y si para ello es necesario, como ya he dicho, sustituir a los responsables de este rubro, no debería dudar en hacerlo pues de lo contrario la problemática seguirá creciendo.

Si bien este es el tema crucial de nuestra entidad, el presidente López Obrador se espera que haga, según la propia gobernadora Indira Vizcaíno, otros anuncios importantes, esperemos que entre ellos esté el tema del desabasto de medicamentos, el pago a todos aquellos gremios e instituciones a los que todavía se les debe (incluidos los proveedores de gobierno del Estado) y, por supuesto, la pandemia del Covid-19, la cual parece ya no interesarle a nadie pero que sigue cobrando vidas.

La instrumentación de soluciones verdaderas a estos graves y en algunos casos ya añejos problemas, recuperarán (así sea momentáneamente) la fe en una sociedad que está llegando a niveles de desencanto que no se habían visto nunca antes.    

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