Falta sólo un par de semanas para que comience una de las administraciones estatales que más expectativas han levantado en la población colimense: la de la todavía gobernadora electa Indira Vizcaíno. Su llegada marca el inicio de una nueva era política para Colima pues (al menos en su nomenclatura) se cambiará al régimen priista (que duró más de noventa años en la entidad) y se espera que también cambien las formas de gobernar y las políticas públicas que éstas sustentan.

Por lo que esto implica, el reto para Indira Vizcaíno será más grande que el que tuvieron todos los gobernadores priistas que la precedieron y así como sus aciertos marcarán improntas importantes en la población, del mismo modo sus yerros (por más pequeños que sean) serán muy difíciles de olvidar.

Prácticamente, Indira Vizcaíno no podrá equivocarse, ni al principio ni al final de su mandato. Pese a que hay diferencias notables (o eso parece) entre el mandatario que sale (Nacho Peralta) y la mandataria que entrará (Indira Vizcaíno), a ambos los unen circunstancias políticas similares que no deben obviarse, sobre todo que no debe obviar la gobernadora electa. Una de estas circunstancias, la más notoria, es que Indira Vizcaíno iniciará su gestión a la mitad del gobierno federal de López Obrador, aliado suyo, tal como le sucedió al todavía gobernador Ignacio Peralta, quien inició también su gestión cuando el gobierno de Peña Nieto estaba a medio camino. Así como se crearon las expectativas de que siendo Nacho Peralta un cercano del gobierno federal (vía su amigo personal Luis Videgaray), así también se da por sentado que Indira Vizcaíno gozará de esas canonjías y ese respaldo con el gobierno lopezobradorista, y que, por tanto, a Colima le irá también muy bien, como esperamos que  esta vez así sea.

Sólo hay que recordar una cosa: que si bien la primavera del gobierno de Indira Vizcaíno podrá ser miel sobre hojuelas teniendo en cuenta que tendrá el respaldo del presidente, no sabemos qué pasará cuando el cambio de gobierno federal llegue y sepamos si habrá continuidad en el régimen lopezobradorista o volverá a cambiar su grupo de poder, con lo cual la situación política para Indira Vizcaíno podría cambiar repentinamente como le sucedió a Nacho Peralta, con las consecuencias que esto ha implicado.

Como no será fácil jugar con el futuro, ni tampoco sensato, lo mejor que podrá hacer Indira Vizcaíno  es no confiarse en la visión cortoplacista y desde el primer día de su mandato hacer un gobierno de primer nivel en todas sus áreas, para lo cual tendrá que empezar por elegir un gabinete conformado por gente capaz, creativa y competente que, más allá de replicar la anacrónica demagogia de los comunistas de los sesenta y setenta,  pueda emprender muchas iniciativas en  beneficio de la sociedad colimense, sobre todo pensando que la reducción de las secretarías de estado imponen el nombramiento de perfiles ultra competentes para poder lidiar con el doble de las responsabilidades que antes correspondían a uno solo.

Indira Vizcaíno no ha dado ella misma muchos indicios de quienes conformarán su gabinete, pese a que a mí me han llegado listas infinitas con sus nombres,  pero será muy interesante saberlo pronto para poder también con ello predecir lo que le deparará a Colima por lo menos para nuestro futuro más inmediato.

Aunque no lo parezca, la conformación del gabinete de Indira Vizcaíno nos dirá mucho no sólo sobre qué tipo de gobierno tendremos en Colima en los próximos años y, particularmente, si hay –teniendo en cuenta los perfiles- la verdadera voluntad de llevar a cabo un cambio profundo o será tan sólo continuidad de lo mucho que ya estamos acostumbrados a ver en las administraciones anteriores. Estoy ansioso de conocer esos rostros que, por el momento, siguen siendo parte de la rumorología provinciana.  

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