Al día de hoy sigue siendo un misterio el motivo por el cual el gobernador Nacho Peralta decidió pagar las deudas del Estado en lugar de asegurar, por encima de cualquier otra cosa, los salarios de sus trabajadores, pero lo cierto es que con esa resolución tan impopular se le ha ocasionado serios estragos a miles de personas (incluido él mismo) y no parece que llegue la fecha de que esto se solucione, pues además de este compromiso salarial también están los adeudos a muchos organismos autónomos y descentralizados, como la propia Universidad de Colima, cuyo adeudo a este día ya rebasa los 260 millones de pesos.

En cualquier caso, el hecho de no conocer el motivo no significa que no sepamos que el trasfondo de lo que está sucediendo con el gobernador Nacho Peralta es parte de una seria pugna que tiene desde hace ya tiempo el ejecutivo estatal con el presidente López Obrador, quien no le perdonará ni a él (ni a muchos otros gobernadores no morenistas) el hecho se haberse puesto beligerantes contra su investidura.

Nada más recordemos cómo les fue a Cabeza de Vaca, a Silvano Aureoles y al propio Enrique Alfaro, por nombrar los casos más visibles. Pero ante la expresa quiebra financiera de gobierno del Estado, hay que recordar que el presidente López Obrador se comprometió aquí mismo en Colima a cubrir esos compromisos financieros del gobernador, e incluso en esos acuerdos se involucró a la candidata electa Indira Vizcaíno, quien estaría -así se dijo en un vídeo en donde aparece ella con el gobernador Nacho Peralta- dándole seguimiento a este delicado asunto.

Todo mundo, aquel día, quedó complacido con las palabras del presidente, y hasta los burócratas al servicio del gobierno de Estado agradecieron tan alto gesto del mandatario federal. Todo parecía que desde ese momento las cosas fluirían como fluyen las aguas sobre la pendiente de un río, pero no fue así: los dineros no llegaron como debían llegar ni en los tiempos en que debían llegar, ni tampoco para todos los que debían llegar, ni mucho menos en los rubros que debían llegar, lo que ocasionó que volvieran otra vez a las calles las protestas y los escupitajos hacia el gobernador Nacho Peralta, quien se ha limitado a decir lo que ya todo mundo sabemos: que de él ya no depende la entrega de los recursos sino que todo está en manos ahora de la Secretaría de Hacienda.

No miente el gobernador del Estado: al no tener liquidez, como ya lo expresó él mismo, ya no está en su manos ni esto ni prácticamente las riendas del Estado, pues ya incluso la gobernadora electa está dictándole a la todavía actual legislatura las leyes con las que espera gobernar a partir del primero de noviembre. Del desencuentro entre el gobierno local y el federal no creo que a nadie le quepa duda, pero ese desencuentro no debería estar por ningún motivo afectando a todos los trabajadores de gobierno del Estado ni  a los organismos autónomos y descentralizados a los que se les adeuda.

Insisto: si el presidente López Obrador quiere defenestrar al gobernador Nacho Peralta que busque los mil mecanismos que tiene en su mano para hacerlo pero que no siga afectando a quienes no tienen ninguna vela en esa disputa política. Tan injusto es que no se le pague a los trabajadores o que se ponga en riesgo la estabilidad de instituciones tan importantes como la Universidad de Colima como injusto es también que con las protestas en plena pandemia se ponga en riesgo la vida de miles de colimenses, y todo por utilizar ese recurso político para ridiculizar más al Ejecutivo estatal.

Si bien la gobernadora electa Indira Vizcaíno no tendrá que darle solución en este momento a una problemática que no corresponde a su gestión todavía, lo cierto es que así como ya empieza a pavimentar su llegada a Palacio de Gobierno bien podría advertir cómo le hará para que esta fisura en las finanzas públicas se resuelva y todo vuelva a la normalidad, incluidos los adeudos que se tienen con los organismos autónomos y descentralizados, pues seguir gestionando los pagos del salario quincena por quincena como se está haciendo hasta ahora parece una medida desgastante e impráctica.

Unas cuantas líneas firmes y contundentes por parte de la gobernadora electa, aunque sea en su cuenta de facebook, bastarían para darle tranquilidad a miles de trabajadores ansiosos más que nunca de certezas y solidaridad. 

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