Desde la llegada de Paco Ignacio Taibo II al Fondo de Cultura Económica, esta casa editora (una de las más grandes e importantes de habla hispana) dio un vuelco en la publicación y renovación de su catálogo, la promoción y distribución del mismo, e incluso en la misión social que debía cumplir la lectura en un país como el nuestro. Gracias a estos y otros ámbitos, Paco Ignacio Taibo II y su gran equipo de colaboradores se lanzaron con un proyecto editorial que vino a refrescar aquel Fondo de Cultura Económica que nos daba la impresión de estar como cerrado al mundo o al menos enfocado a un exclusivo grupo de autores y de lectores.

Entonces resurgió la colección Popular, que le abrió la puerta además a libros de ciencia ficción, literatura fantástica, novela policial y negra, apareció con más fuerza en el catálogo la novela gráfica y los libros para niños y jóvenes, y nació la colección “Vientos del pueblo”, especie de cuadernillos de precio muy accesible pero con autores muy representativos de la literatura nacional e internacional que han tenido un éxito incuestionable entre los lectores de habla hispana.

Los libros empezaron a llegar, además, a muchos rincones del país antes inaccesibles y la cadena de distribución de los mismos se amplió al unirse a cadena de librerías Educal. El Fondo de Cultura Económica sufrió, pues, un cambio radical de renovación que a este día nos dan la idea de que cualquiera de estos libros lo tenemos, literalmente, al alcance de la mano.

No conforme con todo el impulso mencionado, hace un par de días el propio Paco Ignacio Taibo II lanzó en cadena nacional la colección 21 para el 21, la cual está compuesta por 21 títulos de cien mil ejemplares que se van a distribuir gratuitamente a lo largo y ancho del país, con especial enfoque en los grupos que más interesa que lean, como es el de los militares.

La selección de libros es realmente exquisita e incluye La revolución de Independencia de Luis Villoro, Canek de Ermilo Abreu Gómez, Balún Canán de Rosario Castellanos, El libro rojo de la Independencia de Manuel Payno y Vicente Riva Palacio, La breve historia de la guerra con los Estados Unidos de José C. Valdés, Tomóchic de Heriberto Frías, Tiene la noche un árbol de Heriberto Dueñas, Antología de poesía mexicana del Siglo XIX, Y Matarazo no llamó… de Elena Garro, Tiempo de ladrones de Emilio Carballido, Muerte en el bosque de Amparo Dávila, Río subterráneo de Inés Arredondo, Los de abajo de Mariano Azuela, El libro vacío de Josefina Vicens, Noticias biográficas de insurgentes apodados de Elías Amador, El laberinto de la soledad de Octavio Paz, Apocalipstick de Carlos Monsiváis, Pueblo en vilo de Luis González y González, Paseo de la Reforma de Elena Poniatowska, Crónicas de amor, de historia y de Guerra de Guillermo Prieto, y La sombra del caudillo de Martín Luis González.

Cada uno tendrá sus propias preferencias (la mía, como se sabrá, es Canek, de Ermilo Abreu Gómez), pero sin duda estos libros (crónicas, novelas, etcétera) cubren un gran espectro de la historia de nuestro país y las diferentes miradas de abordarla. Por eso, 21 para el 21 se impone como una serie coleccionable que debería estar en cada una de las casas del país, porque además tienen un diseño muy colorido y unas portadas muy atractivas. Bienvenida esta nueva colección del FCE y ojalá que sirva también como bálsamo para estos momentos aciagos que vive nuestro país derivado de la pandemia que nos asola.

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