Aunque así lo parece, Nacho Peralta no ha dejado la administración. Entiendo que en los colimenses hay prisa de que este maltrecho gobierno estatal llegue a su fin, sin embargo, antes de que se vaya, se deberán resolver varios temas de interés para la ciudadanía, que pasan por presuntas afectaciones al patrimonio de todos, indiscutiblemente por asuntos de falta de transparencia, como por ejemplo, los inmuebles que se pretenden vender para solventar los adeudos con el Instituto de Pensiones (IPECOL).

Apenas el pasado viernes, el Sindicato de Trabajadores al Servicio del Gobierno del Estado de Colima realizó una protesta en el patio central del Complejo Administrativo para reclamar la falta de pago de la prima vacacional, que usualmente se habría depositado la quincena anterior, y que debido a la falta de capacidad de solución financiera de JIPS, se ha dicho que se depositará al menos la quincena que está por llegar.

Ya caídos en desgracia, para el gremio de trabajadores del sector público y para los colimenses en general, los poco más de tres meses que quedan de administración peraltista parecerán eternos. Como gobernador eclipsado por la Ejecutiva electa, pero aún en funciones, Peralta tratará de resolver sus muchos problemas de liquidez empeñando el patrimonio de todos. Interesante será el paso de estas solicitudes del egresado de Essex por el Legislativo local, que si recuerdan se ha caracterizado desde el inicio de la 59 Legislatura, por tener posicionamientos y votaciones tan variadas y cambiantes, como la conformación de sus fracciones legislativas.

La aprobación de un tema tan polémico como la venta de inmuebles para solventar los adeudos de la administración peraltista con IPECOL, pasaría irremediablemente gracias al apoyo de los viejos aliados de la administración de JIPS, que en el caso de algunas fracciones, también se han tomado la foto con el gobierno cuatroteísta entrante. Así que, pensando en que su mano tiene capacidad de gestión en el Congreso, JIPS deberá centrar todos sus esfuerzos para que, literalmente, no se le hunda el barco.

Indira Vizcaíno, dicho sea de paso, ya dijo ante los medios que está en contra de que se vendan predios para resolver parcialmente problemas que aquejan al patrimonio de todos. Un jaloneo que deberá analizarse a detalle, pues la gobernadora electa quiere ser ella misma quien resuelva los enormes problemas que le van a heredar, como los pasivos a corto plazo, los cuáles (según se ha ventilado en algunos medios) ascenderían a más de $600 millones de pesos.

En el caso del Partido Verde, por ejemplo, que en lo local ha sido aliado durante la actual Legislatura del gobierno peraltista, y que en lo nacional se jacta de ser aliado del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, tendrá una dura prueba de definición. Se determinará en qué giro de 180 grados finalizará su ficha, si en una posición crítica para saber qué sucedió con los más de $370 millones que el gobierno adeuda al IPECOL, o en la colaborativa manía pro-peraltista que han demostrado en la actual conformación del Congreso.