A la estructura morenista, la opinión pública y la clase política de todo el país, les resultan desconcertantes muchas de las nominaciones de figuras externas que hizo el partido dirigido por Mario Delgado.
Además del perfil de quienes serán candidatos a diputado federal, congresista local o munícipe, se critica el método. Se habla de imposiciones que burlaron la promesa de una selección democrática. Y aunque las postulaciones se justificaron con encuestas, el levantamiento de una por cada cargo en disputa habría sido irrealizable para un órgano partidista.
En el mejor de los casos –cabe suponer– hubo sondeos (la tradicional auscultación de las fuerzas vivas a la que nos acostumbró el PRI), quizá mediciones de muestras aleatorias y, por ende, un amplio margen de error.
Más creíble es que las candidaturas salieron de negociaciones políticas entre los actores de una cúpula que, en el caso de Colima, además de la candidata a la gubernatura Indira Vizcaíno, integró el mismísimo Mario Delgado (colimense de nacimiento, aunque desarraigado de la entidad), con la deseable intervención de la secretaria general de Morena, Citlalli Hernández.
Por los resultados, inferimos que obtuvo una cuota de candidaturas el presidente del consejo político estatal y ahora contendiente por la diputación federal, Vladimir Parra. Así fuera nominalmente, el presidente del comité directivo estatal, Sergio Jiménez Bojado, tuvo voz en este concilio por lo menos para hacer valer su hipotético derecho a encabezar la lista plurinominal. Y podemos imaginar al delegado del comité nacional, Hirepan Maya, actuando como moderador en esa cumbre.
 
¿DÓNDE ESTABA MEMO?

La objeción más clara es contra Guillermo Toscano, quien fue postulado a la presidencia municipal de Villa de Álvarez no obstante la narrativa partidista de que ya había sido eliminado del proceso por sus reiteradas diferencias ideológicas con la 4T, amén de sus obvias vinculaciones con el exgobernador Fernando Moreno, principal detractor del proyecto de transformación en Colima.
Si el llamado a la unidad es escuchado y si la operación cicatriz funciona, Morena podría asociar su marca al posicionamiento de Toscano para llevarlo a la alcaldía. Un reconocimiento ganado no por su gestión legislativa, sino por una carísima campaña propagandística y el reparto de papayas y otros apoyos a la economía familiar.
Para ello, Toscano tendría que asemejar su discurso al de otros candidatos de Morena, sobre todo en lo que se refiere a los logros del gobierno de López Obrador. El dilema electoral en Colima es claro: llega la Cuarta Transformación al estado o no llega. Y el diputado por el distrito VII no puede seguir tomando distancia de las políticas públicas federales ni de las acciones de sus hoy compañeros de fórmula.
Hay temor a que Toscano actúe como caballo de Troya. Es decir, que entre otras posibilidades de traición se pronuncie en contra de su candidata a la gubernatura al cierre de la campaña, para llamar al voto útil en favor de cualquiera de los candidatos del Tumor.
Pero el verdadero problema no es ese, sino el alto riesgo de que los fernandistas que impulsaron su precandidatura o los peraltistas que negociaron con Mario Delgado su postulación, exhiban el expediente negro que le han venido integrando, sacrificando a Toscano si eso les permite abrir un boquete en los votos para Indira.
Ahí está el ejemplo de Clara Luz Flores, candidata de Morena a la gubernatura de Nuevo León. Después de pasar todos los filtros de la 4T, sus antiguos correligionarios en el PRI exhibieron un video en el que aparece conversando con el gurú de la secta NXIVM, Keith Raniere, cuyo representante en México era Emiliano, el hijo del expresidente Carlos Salinas de Gortari.
 
PECADO ORIGINAL

La senadora Gricelda Valencia de la Mora, delegada de Morena en Michoacán, calificó a la priista Andrea Naranjo –candidata a la diputación local por el distrito XIV– como parte de la chiquimafia. Sin embargo, la corriente que la joven exdirigente del PRI municipal representa no es la de Fernando Moreno, a la que se refiere Indira con ese mote delincuencial, sino la de Rogelio Rueda.
En una retórica como la que trata de imponer el candidato de MC a la gubernatura, Leoncio Morán, según la cual todos los políticos de Colima, menos él, tienen el pecado original de haber estado en el PRI, suena tremendo la existencia de un Primor (la supuesta intersección entre el PRI y Morena).
No obstante, la expresión pierde toda su carga moral cuando la pronuncian candidatos de una coalición PRI-PAN-PRD o alguien que –como Locho– nunca ha sido del PRI, pero terminó aliándose con figuras del priismo como los expresidentes del comité estatal Federico Rangel y Martín Flores.
En la lógica de una alianza amplia de fuerzas políticas con miras a establecer la 4T en Colima, hay algunas candidaturas fáciles de entender y otras que merecen una explicación por parte de quienes las tomaron.
Por muy escandaloso que resulte, tiene sentido lo de Andrea Naranjo en la estrategia de reelección de la alcaldesa Griselda Martínez. El Tumor (Todos Unidos contra Morena) destinó al frente de Manzanillo a dos de sus generales más capaces: Virgilio Mendoza, candidato del Verde a la gubernatura, y Jorge Luis Preciado, candidato del PRIAN a la presidencia municipal.
 
AMIGOS Y RIVALES

Cuando hace tres años Griselda Martínez ganó la mayoría en el ayuntamiento porteño, desplazó a Virgilio (dos veces edil y mentor de la alcaldesa saliente, la hoy senadora Gabriela Benavides) y derrotó a Martha Sosa, exalcaldesa y excandidata del PAN a la gubernatura.
En los comicios de 2018 Mendoza representó al PRI en su encarnación ecologista, mientras el grueso de simpatizantes de Acción Nacional se mantuvo como voto duro de Sosa Govea. Sin embargo, como Nabor Ochoa antes que él y Benavides después, en su paso del PAN al Verde Virgilio consolidó una corriente política interpartidista que hoy pone al servicio del Tumor.
En teoría, la habría puesto al servicio de la 4T si Mendoza Amezcua hubiera sido el candidato a la gubernatura. De ese modo, López Obrador habría tenido en Colima el apoyo de priistas tan connotados como el exgobernador Mario Anguiano o el líder de los burócratas Martín Flores.
Pues bien, los votos que se le escaparon a Virgilio hace tres años en esa fórmula tan pragmática, los tiene ahora Jorge Luis Preciado, no obstante que fue él quien se encargó de sabotear la campaña de Martha Sosa a la gubernatura.
Griselda Martínez logró, en el tiempo que lleva de alcaldesa, construir en Morena una vertiente con la suficiente fuerza hasta para bloquear las pretensiones de Indira Vizcaíno de colocar como candidata a la presidencia municipal, a su suplente en la diputación federal, Rosa María Bayardo.
Al aceptar bajarse de la disputa por la alcaldía y postularse nuevamente, ahora ya como candidata propietaria, a la diputación federal por el segundo distrito, Rosy Bayardo aporta a la ecuación morenista para Manzanillo el capital político de Indira. Son dos tantos que suman, en lugar de anularse como habría ocurrido de escalar el pleito entre Bayardo y Martínez. Pero aún faltan efectivos para luchar contra el Tumor.
Aunque menospreciado por los propios priistas y despreciado por los morenistas, Rogelio Rueda representa un ala del PRI en Manzanillo. Fue alcalde porteño y le ganó la diputación federal a Martha Sosa, mediante una argucia propagandística: llamaron a escribir el nombre de la contadora sobre el de Gabriela Sevilla que ya había sido impreso en las boletas, y que cambió de última hora con su mentora la candidatura federal por una local.
Tras pedir licencia como diputado local y asumir una notaría pública, ya no es tan cuantioso el caudal político de Rueda Sánchez, mas suma a la causa morenista. El riesgo que muchos ven es que le reste apoyos entre los griseldistas, pero eso depende de la buena voluntad de la edil. En última instancia, Martínez puede hacer a un lado sus reticencias con los priistas de Rogelio porque el interés común es que Virgilio no recupere la alcaldía a través de Jorge Luis.
Hoy amigos, Virgilio y Jorge Luis fueron rivales hace seis años cuando Mendoza, tras ganar la nominación panista a la gubernatura, decidió bajarse para no contender con su amigo Ignacio Peralta, y Preciado entró al quite. La leyenda tiene un trasfondo que algún día se conocerá.
 
DE CERO A CIEN KILÓMETROS

La nominación de Gisela Méndez a la presidencia municipal de Colima se explica por la cercanía con la candidata a la gubernatura. La hoy abanderada de Morena para la capital ha coordinado hasta ahora la campaña de Indira, y sus ideas sobre la equidad de género están plasmadas en el lema “Nuevos tiempos para nuestra Colima”, y en documentos como el plan de gobierno en cuatro ejes.
A muchos morenistas les molestó el descarrilamiento en el último tramo de la diputada Claudia Aguirre y, en ese sentido, Gisela tendrá que demostrar que puede alcanzar un cierto nivel de competitividad en sólo dos meses de campaña. Pese a moverse en bicicleta, Méndez tendrá que ir de cero a 100 kilómetros por hora en tres segundos.
Para lograrlo, es imprescindible que Gisela deje la coordinación de la campaña de Indira y se concentre en su propia elección. Lo que supone un beneficio adicional para la candidata a la gubernatura, pues es necesario replantear la estrategia y sólo un cambio de coordinador puede hacerlo posible.
Gisela e Indira formaron parte del gabinete de Nacho Peralta, la primera como secretaria de Movilidad y, la segunda, como titular de Desarrollo Social. Y ambas rompieron con un gobierno pretendidamente de coalición, por causas que Vizcaíno ha ido explicando (no quería hacer un trabajo de escritorio como el que estaban haciendo el resto de los secretarios, dijo) pero que Méndez tendrá que exponer pormenorizadamente.
A Gisela le toca, por lo demás, probar que son infundados todos esos señalamientos, absurdos pero insistentes, respecto a que Indira representa la continuidad del gobierno de Peralta Sánchez. Y, en lo que a ella toca, tendrá que aclarar que además de compartir la visión modernizadora del transporte público, Méndez no tiene intereses en el negocio de los taxis de aplicación que montaron funcionarios de la actual administración.
 
PRIETITOS EN EL ARROZ

Incluso la nominación a la alcaldía de Comala de Guillermo Ramos se explica por estas alianzas pretendidamente estratégicas. La conversión al morenismo de quien fuera el secretario del Ayuntamiento, no se entiende sin la anuencia del alcalde Donaldo Ricardo Zúñiga.
Enfrentado a los grupos tradicionales del panismo comalteco, Donaldo tenía para ofrecer a Morena la supuesta capacidad de horadar las bases electorales del candidato del Verde (y del Tumor) a la diputación federal por el primer distrito, Agustín Morales, heredero del cacicazgo priista en Comala.
No es extraño que el principal interesado en pactar este acuerdo con Donaldo –engatusando a la base morenista en Comala y desatando la ira de comunidades indígenas como la de Zacualpan– haya sido Vladimir Parra, quien ve en Guty Morales al rival más fuerte.
En cambio, no hay razones de peso para justificar por qué la única plurinominal que no se sorteó fue la de Sergio Jiménez Bojado. Es más, Gricelda Valencia asegura que el dirigente estatal de Morena aparecía en cuarto lugar en la lista que había circulado, y que Bojado la alteró.
Incondicional de la familia Yáñez desde los años en que Ismael y su compañero notario Jaime Alfredo Castañeda le disputaron a Arnoldo Vizcaíno y Carlos Sotelo la conducción en Colima del naciente PRD, se asume que el dirigente estatal de Morena recibe la futura curul como premio por no irse del partido, algo que sí hizo Claudia Yáñez.
Dudo, sin embargo, que se esté pagando la lealtad institucional. A la cuota de posiciones que debe haber reclamado César Yáñez desde la coordinación general de Política y Gobierno en Palacio Nacional, hay que sumarle los bonos que Jiménez Bojado obtuvo al apoyar a Mario Delgado en la disputa contra Porfirio Muñoz Ledo por la dirigencia nacional del Movimiento.
A pesar de que se definió por Indira después de haber operado en la precampaña a favor de Claudia Valeria, hoy candidata de FxM, Sergio ha sido un vocero incompetente en el interregno y en lo que va de la campaña de Vizcaíno. Espero que como diputado demuestre ser un orador medianamente solvente en defensa de la 4T.

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