La carrera por la gubernatura de Colima está a la vuelta de la esquina y es hora ya (estamos sobre la ola de octubre) de empezar a analizar sin concesiones los perfiles de quienes estarán seguramente buscando un lugar en las boletas electorales. En los próximos Paracaídas haré un sintético balance entre aquellos personajes políticos que sin duda tienen posibilidades reales de competir (porque así se han impuesto en el ánimo de la propia sociedad) y en qué lugar se encuentran de esta balanza.

Voy a empezar con la candidata que más polémicas está causando en esta avanzada y que, pese a su juventud y a los verdaderos metrallazos que ha recibido, sigue incólume, o al menos eso parece, en la carrera por la gubernatura. Indira Vizcaíno es actualmente lo que se ha conocido como la superdelegada del gobierno federal de López Obrador en la entidad, esto es el rostro más visible de lo que el lopezobradorismo quiere mostrar en las capitales del país y el enlace, situación no menos importante, de los programas sociales activos más importantes implementados por la Cuarta Transformación. Su posición, pues, no es para nada menor, aun cuando se le remilgue no ser incluso una morenista pura.

No lo será, pero al menos está validada por el morenista más puro: López Obrador. Y no sabemos bien a bien qué sea peor o mejor. Si bien Indira Vizcaíno está teniendo de facto una penetración social inédita (por la propia naturaleza del cargo que desempeña y la representatividad que éste le da), la ex presidenta municipal por el municipio de Cuauhtémoc y ex secretaria de Estado en el gobierno de Nacho Peralta también ha estado envuelta en polémicas de desfalco y corrupción (como el archimencionado caso Altozano) que han puesto en entredicho su propia carrera política, manchándola al punto de que ya no queda muy claro su solidez moral, base con la cual se ha construido el movimiento lopezobradorista. Pareciera, entonces, que Indira Vizcaíno está caminando ya en el sentido contrario a la ideología lópezobradorista, sólo por este detalla, que no es poco.

Sin embargo, pese a los ataques sistemáticos sufridos hasta el día de hoy, los cuales incluso la han llevado a pensar en vías alternativas para competir en las elecciones (como independiente o como recientemente fue destapada por el PES), Indira Vizcaíno continúa su avanzada sin aparentes mayores estropicios y esto, hay que decirlo, la han fortalecido más y seguramente esto lo estará capitalizando en confianza personal y social para seguir en la batalla. Quizá el punto de mayor inflexión en esta ruta hacia su candidatura sea, por un lado, confiarse demasiado en su propio capital político (las encuestas la colocan siempre en la línea frontal) y, por otro, pasar indiferente a los señalamientos de corrupción que tiene en su contra, los cuales causan reales estragos.

Sin duda, el gran fiel de la balanza de todo esto podría ser contar al final del día con el apoyo del presidente López Obrador y ungirse como la candidata de Morena para la gubernatura del Estado, pero este escenario ideal no lo parece ya tanto pues a nivel nacional las piezas que se están moviendo (sobre todo en la dirigencia de Morena) le podrían ser muy adversas, y más porque ella ha decidido tomar partido con el candidato a la presidencia morenista que no está en el mejor ánimo del presidente. En cualquier caso, Indira Vizcaíno ha mostrado realmente el músculo en más de una ocasión y seguramente dará la batalla hasta el último momento, lo que mostrará si de verdad pudo reponerse a toda esta lápida de acusaciones en su contra o si éstas, finalmente, lograron sepultarla. 

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here