“Encabezaremos un Gobierno honesto, austero y transparente (como el que a nivel nacional encabeza el presidente de la república amorosa, Andrés Manuel López Obrador, ni más ni menos), con una nueva generación de servidoras y servidores públicos preparados y profesionales, limpiando el Gobierno de malos funcionariosy aplicando la ley donde haya actos de corrupción en cualquier nivel, hasta los más altos, pues no habrá impunidad”, promete y se compromete la gobernadora electa  Indira Vizcaíno Silva(MORENA). Sólo le faltó precisar que barrerá de arriba pa ’bajo las escaleras de la corrupción que campea en los edificios de tres pisos del Complejo Administrativo y Casa de Gobierno.

La corrupción en el país (Colima incluido) que por decreto Andrés Manuel López Obrador dio por muerta el 1 de diciembre de 2018, sigue gozando de cabal salud porque a pesar de que el discurso político 4teísta la condena a rabiar, en los hechos sus prosélitos la practican a discreción, tal como está más que probado en muy rentables áreas de gobierno como las que tienen que ver con la obra pública, aduanas, puertos y fronteras,  educación y seguridad. ¿O no? 

Suena encantador que Doña Indira haya bautizado al primer eje del Plan de Gobierno 2021/2027 con el atractivo nombre de “Colima sin corrupción”y también su convicción personal de que “Colima merece un cambio verdadero y un futuro diferente. En la Cuarta Transformación combatiremos ese mal, para que las y los colimenses volvamos a confiar en el gobierno; sin corrupción podemos hacer más e invertiremos el dinero en obras y programas que beneficien a todas y todos los colimenses”, pero tan loables intenciones nunca jamás caracterizaron el desempeño de funcionarios de pasadas administraciones estatales que ahora le anda moviendo sus abanicos para hacer negocios con ella los próximos seis años.

Cierto es lo que afirma Vizcaíno Silva en el sentido de que “la corrupción en nuestra entidad es uno de los principales problemas”, pero entre su promesa de encabezar “el gobierno más honesto en Colima, separando poder político y poder económico para que no haya moches ni impunidad” y su fiel cumplimiento, “In Mezzo il Mare”, como dicen los italianos que mucho saben del problema y cómo combatirlo.

Ojala que la joven gobernadora electa, una vez instalada en el cargo, logre terminar la discriminación en la aplicación de la ley y obre el milagro de que el interés económico no sea motor del sistema de justicia, sino todo lo contrario, y pueda cumplir su compromiso públicamente asumido de reformar el Sistema Estatal Anticorrupción para que ”combata la corrupción en serio de manera integral”, y fortalezca el sistema judicial para que “la aplicación de la ley sea justa, imparcial y expedita, haciendo a un lado intereses personales o de grupo”.

Y no es falta de fe, pero la cruda realidad ha sido que entre más combaten los políticos la corrupción con las armas de sus devaluadas palabras, más florece, como que la podan. Quizá lo mejor sería que ya no hablaran tanto de ella para  no invocarla.

EL ACABO

*Si, como afirma la jefa de gobierno de la ciudad de México, Claudia Sheimbaum,  la recientemente inaugurada Línea 1 del Cablebús que cubre la ruta  Indios Verdes -Ticomán, La Pastora -Campos Revolución – Cuautepec – Tlalpexco. “se hizo con recursos que antes se iban en corrupción, por lo que también, este transporte muestra cómo en la realidad se erradica el régimen de malversación y privilegio”,  de seguro se refiere al periodo 1997 / 2018  gobernado  sucesivamente por Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano,  Andrés Manuel López Obrador, Marcelo Ebrard Casaubón y Miguel Ángel Mancera Espinosa. ¿O el único corrupto es este último? Es pregunta, no se enojen.

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