Al interior, pero también al exterior de Morena, desde que se resolvieron el resto de las candidaturas a los diferentes cargos (diputación federal, las planillas municipales y las propuestas al Congreso local) empezamos a escuchar voces que clamaban por el voto diferenciado.
Cuando el escenario dibujaba una avalancha electoral a favor de la candidata a la gubernatura Indira Vizcaíno, sobraba quien calculara que la fórmula podía darse el lujo de prescindir de alguno de sus candidatos.
Sin embargo, al cierre de la campaña electoral esa posibilidad del voto diferenciado ya no emociona a los indiristas. Sólo los columnistas del nado sincronizado impulsaban esta fórmula, más que la del voto útil, sabiendo que si el triunfo de Vizcaíno Silva es imparable al menos podrían aspirar a una primera mitad del sexenio caracterizada por la ingobernabilidad en el Congreso y con los ayuntamientos más importantes del estado en manos de la oposición al titular del Ejecutivo.
Contra esa posibilidad, en la última etapa de su campaña de proselitismo Indira estuvo insistiendo en el voto parejo: cuatro sufragios por cuatro boletas. El llamado al voto masivo era la única forma de conjurar la amenaza del voto duro de priistas y panistas, pero también de apoyar a candidatos propios que no alcanzaron suficiente proyección.
 
MAYORÍA FEMENINA

A despecho de sus compañeros de viaje de Nueva Alianza, Indira se presentó al final como la abanderada de Morena que pedía el voto para sus compañeros de fórmula.
Eso fue especialmente significativo en Manzanillo, donde hubo quien buscó usar al candidato del Panal a la alcaldía, Rogelio Salinas, para impulsar un esquema de voto diferenciado que perjudicara a Griselda Martínez, aunque se supone que no afectaría a Vizcaíno Silva.
Indira no cayó en la trampa que le tendía ese grupo de columnistas que nunca escondieron sus fobias por Griselda, al mismo tiempo que expresaban su lealtad con Virgilio Mendoza. El mensaje de Vizcaíno fue claro y contundente: voto parejo y masivo.
Eso fue patente el domingo 23 de mayo en el evento organizado por los ejidatarios de Salagua, donde mil 200 mujeres se reunieron para apoyar una fórmula morenista para Manzanillo casi completamente femenina. Y es que son de mujeres las candidaturas al gobierno estatal, la diputación federal, la alcaldía y cuatro de las cinco diputaciones locales por las que votarán los porteños este 6 de junio.
 
VA POR MÉXICO, FRACASÓ

En vísperas de la jornada electoral, todavía se debate en los partidos que contienden si fue correcta la estrategia de apostar por la Cámara de Diputados y no por las gubernaturas.
A Morena le interesa conservar la mayoría en San Lázaro, con la suma de sus partidos aliados. Estudios demoscópicos serios dicen que, para la mayoría simple (251 diputados), el partido del presidente tiene garantizado por sí mismo el 46 por ciento de la Cámara. El desafío es que, junto al PT y al Verde, Morena alcance o se acerque a la mayoría calificada (dos terceras partes de la Diputación) que le permitiría continuar las contrarreformas constitucionales. Y las encuestas agregadas parecen confirmar ese pronóstico.
De la coalición PRI-PAN-PRD, todo parece indicar que, como escribió Ricardo Raphael, “Va por México fracasó”. De acuerdo con Oraculus, una encuesta de encuestas, la alianza imposible de los partidos que compitieron entre sí –desde la elección presidencial de 1940, el tricolor y el blanquiazul; y el sol azteca desde 1989– obtendrá alrededor del 32 por ciento de las 500 curules.
Con todo, el ganón de la alianza será el PRI que según la previsión pasaría de 45 a 60 diputados por ambos principios, mayoría calificada y representación proporcional, mientras que el PAN y el PRD obtendrán una votación prácticamente idéntica a la de hace tres años.
Con base en esto, Raphael de la Madrid se permite afirmar que Va por México fue una mala idea, el electorado no comprará esa “aberración” paradójicamente propuesta por López Obrador y secundada por los líderes de las tres fuerzas opositoras. A estas alturas quién sabe cuál habría sido el escenario si estos partidos, tradicionalmente antagónicos, se hubiesen abstenido de asociarse en esta coalición.
 
LA FANTASÍA DEL TUMOR

Otros analistas, por el contrario, critican al presidente por concentrar sus esfuerzos en garantizar la gobernabilidad de la Cámara y despreocuparse de la suerte que corra el Movimiento de Regeneración Nacional en los estados.
No obstante, las preferencias en 10 estados siguen siendo favorables a las alianzas donde participa Morena, y les conceden por lo menos cinco gubernaturas a los candidatos identificados con el PRI y el PAN o con MC.
Dado el descrédito en que han caído las encuestas por el empeño de los partidos en someterlas a la lógica de la propaganda, es difícil dar por sentadas esas previsiones. Pero lo cierto es que el proyecto de la 4T aterrizará en varios de esos 15 estados, especialmente aquellos donde la aceptación del presidente López Obrador es muy alta.
Para entidades como Colima, el 2021 será como el 2018 en la medida que aquí nunca ha habido alternancia en la titularidad del Poder Ejecutivo. La discusión se centra en las posibilidades reales que tienen de ganar aquellos candidatos de Morena cuya intención del voto se ubica por debajo de la marca.
¿La candidata a la gubernatura jalará a estas otras propuestas de Morena y las hará ganar o, en su defecto, esos candidatos mal aspectados implicarán una pérdida de votos para Indira Vizcaíno?
Hay quien piensa que habrá un triunfo en cascada, pero también es probable que la lógica federal no incida en la lógica estatal, ni ésta en la lógica municipal o de las elecciones para el Congreso, sino que cada uno de esos comicios se desarrolle con su propia dinámica. Si así fuere, veremos una votación muy diferenciada entre la elección de gobernador con la de alcaldes, diputados federales y congresistas locales.
La duda que se despejará el 6 de junio es si llegará o no a materializarse la fantasía del Tumor: carro completo o, en todo caso, una gobernadora de Morena con apenas mayoría simple en el Congreso local, uno de los dos distritos electorales federales para la oposición a la 4T y dos de los cuatro ayuntamientos grandes en manos de un partido distinto al Movimiento de Regeneración Nacional.
 
SOSPECHOSO ACCIDENTE

Le han querido endosar a Morena la trágica muerte del comunicador Esteban Meneses. Con sendos videos en las redes sociales, gracias a la magia de la edición se ha presentado al activista aludiendo a figuras de ese partido, cuando en realidad fueron siempre los personajes del grupo en el poder el principal blanco de sus señalamientos.
Aunque mencionó a personajes de Morena, los productores de los videos deliberadamente omitieron los pasajes en los que Esteban denuncia a personalidades priistas.
No podemos olvidar que Meneses Torres se caracterizó por ser un duro crítico del régimen de Ignacio Peralta, y por desnudar escándalos de corrupción, como el despojo de tierras a cargo del exsecretario general de Gobierno y hoy presidente estatal del PRI, así como por el encubrimiento de crímenes como el que ocurrió en casa del entonces secretario de Turismo.
Nada más esa constante temática en sus participaciones como opinador ameritaría una investigación sobre el accidente carretero, una que convenza a los familiares y a los muchos seguidores del periodista ciudadano de que el percance no fue provocado.
El fallecimiento de Esteban Meneses Torres no puede sustraerse al repaso de lo acontecido en el proceso electoral, con todo y que los medios al servicio del gobierno estatal se hayan apresurado a dar una versión extraoficial del hecho, improvisándose como peritos de siniestros automovilísticos.
Más suspicacias despierta la forma en que esos medios oficialistas ignoraron, en la cobertura informativa del suceso, el papel que Esteban había venido cumpliendo como activista social y comunicador. Se limitaron a identificarlo como otrora dirigente estatal del partido Nueva Alianza y exdiputado local, pero sobre todo a recordar la causa por la que tuvo que dejar la curul.
Esta prontitud de los medios oficialista para establecer una verdad única y para confirmar la hipótesis del accidente, ignorando el rol de Esteban como periodista ciudadano, buscaba que la noticia de su muerte no traspasara las fronteras del estado ni generara las sospechas que, lógicamente, se producen ante muertes tan inoportunas.
 
CARTA DE AUXILIO

En la recta final de la campaña electoral, como parte de la propaganda negra que tratan de difundir, ha sido notorio el afán de perjudicar a Morena vinculando las denuncias que Esteban realizó contra personajes muy específicos.
Y aunque los troles que operan la guerra sucia quieren traducir esos señalamientos personales al partido, no lo van a lograr porque finalmente Meneses dejó muy claro en sus emisiones que sus feroces críticas eran contra aquellos cuadros vinculados al grupo en el poder infiltrados en Morena.
En un segundo plano de la campaña política, se utiliza este argumento del probable atentado con propósitos electorales, cuando en sus videos Esteban Meneses enfatizaba su apoyo al proyecto de Andrés Manuel López Obrador.
Pese a los empeños del aparato de comunicación social por distorsionar el acontecimiento, en la población permea una idea contraria a la que se quiso difundir. Crece la percepción popular de que el régimen peraltista, ante la incapacidad de ganar el debate de las ideas, en un primer momento buscó judicializar el caso de Esteban, después recurrió al acoso y, finalmente, decidió mandar un mensaje de terror a la población.
Otro asunto cuyo contenido se ha querido desvirtuar es la carta de los padres de Esteban al presidente de la república. Se trata evidentemente de un llamado de auxilio a López Obrador, no de una crítica a su gobierno como lo quisieron presentar los propagandistas del régimen local. Lo único que la carta hace es evidenciar la autoría del atentado.
Esteban tenía un estilo estridente pero nunca fue desmentido en ninguna de las denuncias que hizo contra los integrantes del primer círculo del poder estatal. Tampoco los temas de denuncia social que presentó Meneses fueron desmentidos, pese a la persecución judicial que sufrió por motivos ajenos a los contenidos de sus emisiones.
Lo que hacen, sin proponérselo, los propagandistas del régimen peraltista es confirmar la conjetura de un atentado. Al tratar de reorientar las sospechas, los periodistas del oficialismo se delatan al omitir las reiteradas menciones que Meneses hizo de personajes a quienes se les ha definido como la mafia del poder local.

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