Se puede decir que la esencia del presidencialismo recae en otorgar un mayor poder al titular del poder ejecutivo al otorgarle tanto facultades de jefe de gobierno como de jefe de Estado, claro que uno puede no pensar así y reconozco dichos puntos de vista también tienen validez.

La figura del presidente en México siempre ha sido sinécdoque del poder, dictaduras como la de Juárez, Santanna y Porfirio Díaz convirtieron la presidencia en el único factótum de la política mexicana, claro que se debe señalar que en esos tiempos no existía una completa institucionalización de la política y de la administración pública, fue una vez instituido lo que convertiría en el Partido Revolucionario Institucional cuando las instituciones quedan constituidas y comienza el largo proceso para terminar los cacicazgos, los cuales hasta la fecha siguen presentes.

Afortunadamente con el paso del tiempo y la inevitable apertura democrática, los poderes de la república comenzaron a equilibrarse, tanto los de iure como los de facto, dejando al presidente como un actor si bien bastante sobresaliente ya no era magnánimo o totalitario. En el actual sexenio se ha dado un caso interesante, podemos ver en López Obrador a un ejecutivo poderoso, popular y determinado, al que su voluntad se convierte en ley y la ley se modifica a voluntad.

La Auditoría Superior de la Federación encontró irregularidades en el 12.276 millones de pesos en su segundo informe del gasto público del gobierno y órganos autónomos del año 2019, ante esta reveladora noticia que manchaba los pulcros programas de Jóvenes Construyendo el Futuro y Sembrando Vida y al mismo tiempo señalaba el verdadero costo de la cancelación del monstruoso aeropuerto de la Ciudad de México, señalamientos de ese tipo que en otro país ocasionarían un revuelo gigantesco (reconozco que en sexenios anteriores hubo irregularidades mayores), pero en esta ocasión todo se resolvió con reclamo de equivocación y mal actuar que realizó el presidente en contra de la ASF, acto seguido esta última reconoció los yerros que cometió para volver a calcular los datos previamente mostrados.

Este caso, el uso de servidores de la nación para recabar datos de las credenciales del INE en el proceso de vacunación, el adelanto enorme de becas en vísperas del proceso electoral (lo cual no deje confundirse con compra de votos para nada), su prácticamente total control de las cámaras que le aprueban lo que ordena, su ataque continuo a periodistas, su guerra en contra de los organismos autónomos y la creación de nuevos partidos políticos con total afinidad a su proyecto son algunas de las señales de un poder presidencial no visto desde el sexenio de Salinas de Gortari.

Será relevante ver que tanta intervención tendrá el ejecutivo nacional en las elecciones venideras, es crítico para el gobierno mantener un aferrado control legislativo, y en un mandatario que no ha temido demostrar su fuerza y perseverancia para lograr su proyecto se deberá ser vigilante en las acciones proselitistas que probablemente realizarán, así mismo como las que harán los gobernadores de oposición.

Estoconazo

Sevilla se alza como una luz entre las sombras, los anuncios de los carteles de su Real Maestranza de Caballería han dado mucho de qué hablar, la participación de Morante de la Puebla en varias fechas y con Miuras está generando una expectativa que solo me hace rezar para que el viejo dicho de «corrida de expectación, corrida de decepción» no aplique. Esperamos ansiosamente que las grandes ferias vuelvan tranquilamente a la normalidad, tanto en Europa como en América, necesitamos que en México los semáforos de emergencia sigan descendiendo para reactivar la Nuevo Progreso, Aguascalientes, Zacatecas, la Lorenzo Garza y por supuesto La México, aunque si las cosas van bien la avanzada se iniciará con las de menor categoría, confiamos que se lleve a cabo  de manera exitosa la próxima gira de reconstrucción mexicana.

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